Porque nos negamos a olvidar

Por Estefanía Córdova

“Un trabajo que no existiría si las autoridades, respetaran los derechos humanos de todas las personas” esta es una de las frases contundentes que Fabiola Rayas escribe en su cuenta de instagram (@fabiola_rayas_ch) para denunciar el robo de su trabajo artístico. Un arte que entre otras manifestaciones recurre al trabajo textil para exigir justicia y un ejercicio colectivo de memoria viva: no permitir que olvidemos a las más de 114 mil víctimas de desaparición forzada en nuestro país.

El domingo 6 de julio en Morelia, Michoacán en la avenida de Vasco de Quiroga esquina con la calle de Hospitales una maleta verde fue robada. Dentro se encontraban todas las piezas de rostros bordados y 70 pendones bordados de las exposiciones “Caminar al cuerpo desaparecido” y “Bordarles a tod@s”. Un trabajo de 10 años que ha reunido la información, los dolores e historias, de más de 70 colectivos de búsqueda de personas desaparecidas

Imagen de Desaparecidos Guanajuato (obtenida de la cuenta de x @DesapGto)

Para iniciar estas publicaciones había considerado una reflexión acerca de por qué considero que la moda es política. Y está es una de las tantas razones, porque cede espacio de privilegio para denunciar y expresar. Porque se usa como recurso para crear materialidades en contra del olvido. Porque el hilo, la aguja y la tela se ponen al servicio del cuerpo: de lo que le duele, de lo que le falta, de lo que le quitaron.

Imagen de Caminando por justicia (instagram: caminandoxjusticia)

Lucía Calderas en su libro Nuestra gloria los escombros reflexiona, comparte y trata de entender su lugar en un mundo que ha estado permeado por el desplazamiento forzado, la migración y la desaparición de sus orígenes mazahuas. Un pueblo que ha sido sistemáticamente eliminado por la cultura “civilizatoria” y por un proyecto denominado como estado-nación mexicano.

Víctimas de la violencia estructural la resistencia de las mujeres y hombres mazahuas, así como de los y las familiares de las personas desaparecidas: “Consiste en aprender a perder sin olvidar. Consiste en insistir. Buscar, preguntar, pedir, buscar, buscar” (Calderas, 2025, p. 65). Estos archivos textiles demuestran que la vida pasa por el cuerpo, que la moda en su representación material y física sirve como dispositivo de lenguaje, como un medio para expresar de formas distintas las ausencias, los vacíos, las búsquedas, las no respuestas del sistema.

Imagen de Fabiola rayas (instagram: fabiola_rayas_ch)

Ya es injusta una primera desaparición como para volver a sufrir otra, en este caso sin la existencia de la primera la segunda no hubiera ocurrido nunca. Una piensa que una persona no puede desaparecer dos veces, que es física, materialmente imposible pero en este sistema de muerte todo es posible: desaparecer en cuerpo y después desaparecer como artefacto para no olvidar, como recuerdo bordado. Un rostro y un nombre, cientos de rostros y cientos de nombres. O al menos eso es lo que intentan, que olvidemos a quienes ya no ocupan un espacio entre nosotras y nosotros pero no saben porque quizá no lo han sentido que “hay vacíos más contundentes que cientos de presencias” (Calderas, 2025, p. 61).

Fabiola Rayas se encuentra en un proceso de denuncia y la petición pública de que si alguna persona encuentra el trabajo robado lo entregue en las Oficinas de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Morelia, Michoacán.