El teatro como un acto de memoria y resistencia
El día que las estrellas dejaron de brillar es una obra escrita por Mariana que enfrenta al público con la violencia y la desaparición forzada en México, pero desde la mirada de la resiliencia y la esperanza. A través de la historia de Luna, una joven que inventa fantasías para sobrevivir al dolor, la puesta en escena —con actuaciones de Patricia Soto y Teté Espinoza— se convierte en un acto de memoria, resistencia y desobediencia frente al olvido.
El día que las estrellas dejaron de brillar es una obra que aborda la desaparición forzada y la violencia en México, temas dolorosos y violentos. ¿Cómo fue para ustedes asumir un proyecto que toca heridas tan profundas de nuestra sociedad?
Mariana Reskala: Si bien situamos la historia en un contexto de desapariciones forzadas y violencia, lo que nos interesa realmente es la resiliencia, la esperanza y la desobediencia que todos como ciudadanos necesitamos para poder sobrevivir a este contexto. No solo en México, sino que hoy vivimos un momento complicado también a nivel mundial. La obra quiere transmitir que, incluso frente a situaciones extremas, hay formas de resistir y mantener la esencia de lo que somos.
La obra muestra a Luna, quien imagina que su padre fue abducido por extraterrestres para evadir la realidad. ¿Qué significó interpretar esa mezcla entre fantasía y dolor?
Patricia Soto: Interpretar a Luna fue un reto enorme porque combina fantasía y dolor. La fantasía nos sirve para canalizar el sufrimiento y poder abordarlo sin que nos sobrepase. Pensar que todo el dolor de la historia se transforma en aprendizaje, que nos forma y nos fortalece, es fundamental. La obra inicia desde la mirada de una niña, y esa perspectiva lúdica nos permite contar cosas terribles de manera que el público pueda procesarlas. Nos apoyamos también en elementos universales como la amistad, la familia y los primeros amores, que nos ayudan a sobrevivir y avanzar a pesar del dolor. Es un equilibrio delicado entre la crudeza de los hechos y la esperanza.

Esta puesta en escena no sólo cuenta una historia, sino que también se convierte en un espacio de memoria y resistencia. ¿Qué papel creen que juega el teatro frente a la violencia y el olvido en México?
Teté Espinoza: El teatro nos permite ser contadores de historias que el mundo necesita escuchar. Somos muy poetas y románticos al querer decir que podemos cambiar el mundo, y si la humanidad tuviera acceso a estas historias, podría generar empatía de manera poderosa. El teatro es único porque permite que el público se vea reflejado, se identifique y, al mismo tiempo, se cuestione y se conmueva. En estos tiempos, donde la empatía se pierde poco a poco, el teatro sigue siendo fundamental para recordarnos nuestra humanidad y nuestra responsabilidad frente al dolor colectivo.
Mariana Reskala: Nombrar lo que sucede es un acto de subversión. Si no decimos lo que ocurre, dejamos que otros cuenten nuestra historia. Seguir contando nuestras propias historias, sobre todo como latinoamericanos, es vital. Este proyecto busca precisamente eso: dar voz a quienes han sido silenciados y crear un espacio de memoria y resistencia.
La obra se caracteriza por una escenografía minimalista y un fuerte trabajo corporal y vocal. ¿Qué retos se presentaron para construir estas atmósferas y emociones con tan pocos elementos?
Mariana Reskala: El reto principal fue respaldar toda la historia en el texto y en las actuaciones. Patricia Soto da vida a Luna, mientras que Teté Espinoza interpreta más de 14 personajes. Esto obliga al público a usar la imaginación y completar el relato, algo que no sucede en cine o televisión, donde todo está explícito. La escenografía de Sergio López Vigueras es mínima pero funcional, y la iluminación acompaña las emociones de cada momento. El diseño sonoro de Yayo Villegas es un solo track que acompaña toda la obra, marcando cada etapa de la vida de Luna y transmitiendo su crecimiento, sus sorpresas, depresiones y pérdidas.
¿Cómo fue su trabajo en dupla y qué tanto creen que aporta su complicidad a la narrativa de la obra?
Patricia Soto: Fue una grata sorpresa trabajar con Teté. Nuestra conexión surgió casi de inmediato; nuestros cuerpos reaccionan orgánicamente a lo que hace la otra. Si ella sube o baja el tono, yo respondo de manera natural. Esto genera una química muy fuerte que potencia la narrativa y permite que los momentos de humor y lúdicos se integren de manera orgánica a la historia.
Teté Espinoza: Sí, además de la química en escena, esta obra nos permitió fortalecer una amistad y hermandad muy bonita con Mariana y Patricia. El proceso creativo fue intenso y muy gozoso, y eso se refleja en la energía que llega al público.
Mariana, has mencionado que lo esencial es seguir nombrando y contando nuestra historia. ¿Cómo conecta esta idea con su vida personal?
Mariana Reskala: Nombrar cosas que están ocurriendo nos permite apropiarnos de nuestra propia historia. Es un acto de subversión. Si dejamos que otros cuenten nuestra historia, perdemos la oportunidad de entender nuestra realidad y de resistir. Seguir narrando lo que nos atraviesa como sociedad y como latinoamericanos es fundamental, y esta obra es un ejercicio de eso.

La obra se presenta de manera gratuita en los teatros del IMSS. ¿Qué significa para ustedes acercar este tipo de propuestas a públicos que quizá no suelen tener acceso al teatro?
Mariana Reskala: Es un momento muy importante que se estén reabriendo los teatros y que podamos llevar estas historias a personas que no siempre tienen acceso al teatro. Queremos que todo el público sepa que puede asistir y disfrutar de una obra de calidad, que reflexione, divierta y toque fibras importantes. Esta iniciativa es necesaria y loable, y confiamos en que crezca en presupuesto, organización y alcance.
Finalmente, ¿qué mensaje le dejarían al público después de ver El día que las estrellas dejaron de brillar?
Patricia Soto: Que se atrevan a seguir su esencia, a no callarse, a hablar, a desobedecer y a recordar lo que es importante. La obra muestra cómo sobrevivir en un mundo donde la violencia puede arrebatar a quienes más amamos. Lo más importante es mantener congruencia con lo que creemos y resistir, nombrando y recordando nuestra historia.

El día que las estrellas dejaron de brillar se presentará de manera GRATUITA en los Teatros del IMSS.
Presentada en septiembre el Teatro Santa Fe: viernes 5 a las 20 h, sábado 6 a las 19 h y domingo 7 a las 18 h y Teatro Xola: martes 9 a las 20 h; miércoles 10 a las 17 h y 20 h.
Las funciones buscan invitar a la reflexión y al mismo tiempo generar un espacio de encuentro, memoria y resistencia.