En tiempos donde la música no solo entretiene sino que también se convierte en un arma de conciencia, Eljuri regresa con Karma, su nuevo sencillo. La cantautora y guitarrista ecuatoriana, radicada en Nueva York, es reconocida por definirse como artivista: una voz que entrelaza el arte con el activismo social.
Con una mezcla de samba, funk y ritmos bailables, Karma envuelve un mensaje poderoso: “el alma no se vende”. En esta charla, Eljuri comparte la inspiración detrás del tema, su experiencia como migrante latina en Estados Unidos y la manera en que su música busca despertar reflexión mientras pone a bailar.
La artivista ecuatoriana Eljuri regresa con Karma, el segundo adelanto de su próximo álbum Así es el mundo. En esta entrevista, la cantante, compositora y guitarrista nos habla sobre el origen del tema, su mensaje y la fuerza de la música como herramienta de resistencia.
“El mensaje central de Karma es que nuestros actos tienen consecuencias. La integridad y la justicia no son negociables”, explica. Inspirada por la creciente violencia, el nacionalismo extremo y la opresión que observa en Estados Unidos y en el mundo, Eljuri alza su voz de migrante latina para advertir: “el alma no se vende”.

Musicalmente, Karma sorprende por su ritmo contagioso. “Me gusta jugar con la dualidad: música alegre con mensajes serios. La samba es perfecta para mover el cuerpo mientras siembra una reflexión”, señala.
La canción también destaca por el sonido de su tres eléctrico, diseñado por la propia artista, y por las colaboraciones con músicos de talla internacional como Steve Sandberg y Cyro Baptista, quienes enriquecen el tema con teclados vibrantes y percusiones brasileñas.
“Karma es confrontación, La Vida es esperanza. Son como el yin y el yang de este álbum. Así es el mundo: lo bello y lo duro de nuestra realidad”, comenta sobre la coherencia de sus más recientes lanzamientos.
Con una trayectoria marcada por su compromiso social, Eljuri reafirma que no existe distancia entre su arte y su activismo. “Ser artista y activista es una misma cosa. Cada canción, cada concierto, es una oportunidad de celebrar la música y de exigir justicia”.
Finalmente, la ecuatoriana resalta la conexión especial que mantiene con México: “Es como un segundo hogar. Encontré ahí una comunidad que me abrazó y que entendió mi propuesta”.
Entre ritmos bailables y un mensaje contundente, Karma se posiciona como un himno para estos tiempos oscuros, donde la música sigue siendo un espacio de resistencia y esperanza.