Por Estefanía Córdova
La moda nunca es tan política y está tan supeditada a los intereses capitalistas como cuando se trata de mantener la acumulación de riqueza por medio de la forma más vil que encuentra la maquinaria de muerte. Superficialmente las noticias a su alrededor pueden parecer situaciones inofensivas sin relación con los conflictos e intereses geopolíticos, lo más inmediato es pensar que la moda contribuye a la reproducción ideológica pero que no está involucrada directamente en las materialidades que son parte del ataque del capitalismo a la vida, no obstante como cualquier industria capitalista es parte de los procesos que sostienen la generación de riqueza, sea por medio de la guerra, la explotación o el saqueo.
Es por esto que la noticia de la apertura de tiendas físicas de la marca SKIMS de Kim Kardashian en Israel no ha pasado desapercibida. Alrededor de 10 a 15 tiendas se van a abrir en 2026, esto hará posible que los colonos asentados en los Territorios Ocupados de Palestina puedan superar la “dificultad” que representaba comprar estos productos de ropa a través de internet, y tener que esperar el “largo y costoso envío”. Porque en este sistema económico el acceso a mercancías baratas (por la mano de obra mal pagada que las fabrica) es un derecho que se respeta mucho más que la integridad y humanidad de las personas.

Bueno, no todas las personas reciben el mismo trato ante las desgracias e injusticias que produce el sistema. A finales de octubre la sede principal de SKIMS en California, Estados Unidos, recibió a la ONG “Hagiborim” que llevó a unas doce niñas a un “viaje de chicas”. No fue un evento mediático pero se destaca porque ocurrió unos días antes de que se hiciera pública la entrada de la marca en Israel. Esta ONG judía con base en Nueva York, se creó después del 7 de octubre de 2023 para apoyar a las y los huérfanos de los atentados que Hamás cometió así como a las y los hijos de soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que han muerto desde que el estado ocupante inició el genocidio actual. Actualmente brindan ayuda psicológica, apoyo económico y cobertura de necesidades básicas a 814 huérfanos/as.
Mientras esta narrativa de las y los judíos como víctimas que promueve el sionismo se sigue alimentando, las infancias en Palestina se encuentran completamente destruidas. ¿Qué sufrimiento se normaliza?, ¿Qué dignidad se mira? Isabella Hammad en “Reconocer al extraño. Sobre Palestina y el relato” elabora un discurso poderoso alrededor de la existencia palestina enraizada en la resistencia incansable y la lucha por lograr que el resto del mundo tenga el momento de reconocimiento en el que se les concede humanidad pero sobre todo en el que se reconoce que el sionismo es un proyecto más del imperialismo europeo y estadounidense alimentado por los mismos valores colonialistas, violentos y genocidas, que los movimientos anticoloniales combatieron hasta finales del siglo XX. Nos advierte que un sistema que tiene una población con derechos que se le niegan a la otra población no será seguro para ninguna de las dos. “El ataque presente no deja espacio para el duelo, porque el duelo exige un después, pero solo para la conmoción que se repite, y el flujo y reflujo de la pena. Quienes no estamos allí, quienes somos testigos desde lejos, ¿de qué modo nos mutilamos al distanciarnos para soportarlo? Seguir siendo humanos en esta tesitura es permanecer en el sufrimiento. Mantengámonos allí: es el sitio más sincero desde el que hablar” (p. 60).

Desde este sitio donde ni las teorías ni los conceptos alcanzan, donde solamente el corazón sufre es que volvemos a denunciar que desde el 7 de octubre de 2023, al menos 69,546 personas palestinas han sido asesinadas por las FDI, de las cuales al menos 20,179 han sido menores de edad (Al Jazeera, 2025). Con el presunto cese al fuego del 10 de octubre de este año la UNICEF ha declarado que al menos 67 niñas y niños han sido asesinados, 2 menores de edad están muriendo al día. La agencia señala que por la situación extrema en que se encuentra Gaza la población requiere una gran cantidad de cuidados especializados que Israel no les está permitiendo recibir. No se ha establecido el corredor médico hacia Cisjordania que se necesita para las 4,000 infancias que están esperando una evacuación médica. “Niño herido sin familia superviviente” (NHSFS) es un término que los médicos en Gaza adoptaron para identificar a las y los menores de edad que además de encontrarse en un estado de salud muy delicado no tienen ningún familiar que pueda cuidarle porque todos sus parientes murieron en ataques israelíes. Médicos Sin Fronteras advierte que esta cifra es difícil de calcular porque la situación en la que Israel mantiene a Gaza es tan inestable que el número de personas heridas y asesinadas cambia todo el tiempo.
El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas señala que solo la mitad de la ayuda alimentaria que Gaza necesita está siendo ingresada, las agencias humanitarias en Palestina revelan que solo un cuarto de la ayuda que se acordó con el “cese al fuego” se está intentando entregar. 5,037 camiones de ayuda han intentado llegar a Gaza del 10 de octubre al 20 de noviembre. Esta información se constata con las denuncias que hace la periodista Bisan Owda desde su cuenta de instagram (@wizard_bisan1), señala que si bien hay un cese al fuego declarado, Israel está reestructurando la forma en que está llevando a cabo el genocidio al no permitir que Gaza se recupere y reconstruya, está generando una situación de hambruna extrema al bloquear el ingreso de ayuda humanitaria e impidiendo que las personas regresen a sus tierras para retomar sus cultivos. Los alimentos que están entrando son escasos, en su mayoría enlatados. Las personas no están consumiendo carne, pescado, huevos, verduras ni frutas frescas. Bisan nos dice que un país que no tiene soberanía alimentaria y no puede alimentar a su población no es libre y que la situación sólo va a empeorar porque lo que falta no es únicamente alimento sino la infraestructura que provea refugio para las lluvias recientes y el invierno próximo, las personas están viviendo en casas de campañas hechas de pedazos de plásticos rodeadas de escombros.

Bajo este panorama, que SKIMS anuncie la apertura de tiendas físicas en Israel nos grita una vez más que del otro lado del muro la vida continúa con normalidad, que el momento de reconocimiento está impedido de suceder a tan solo de unos kilómetros de Gaza, y todos los días en Palestina parece que por fin se aproxima el punto de inflexión para el fin del genocidio. Como mencioné en “Apuntes para una contranarrativa sobre la kuffiyah” si observamos más allá de la superficie podemos rastrear cómo la moda sostiene también este despojo y destrucción. De acuerdo con Louis Pisano en el artículo “Skims, shapewear and the shape of power”: Joshua Kushner posee una participación del 10% y un puesto en el consejo de administración de SKIMS. Los vínculos económicos de la familia Kushner con Israel se pueden rastrear de la siguiente forma: inversiones inmobiliarias en Tel Aviv y un fondo familiar que ha destinado al menos 342,000 dólares a “Amigos de las FDI” y otros 58,500 dólares a grupos de asentamientos colonos en Cisjordania. Así como la labor diplomática de Jared Kushner (hermano mayor de Joshua y esposo de Ivanka Trump) tanto en los Acuerdos de Abraham, que tuvo como uno de sus resultados los corredores geopolíticos por los que ahora opera SKIMS, y el acuerdo del cese al fuego actual. Como bien menciona Louis “la marca puede posicionarse como apolítica, pero la infraestructura de su expansión en Israel se asienta sobre bases profundamente políticas”.
No ser transparente con sus procesos productivos es también una decisión política. De acuerdo con el Reporte de Responsabilidad realizado por Remake para 2024, SKIMS obtuvo cero puntos y este puntaje puede deberse a que la marca decidió no compartir ningún dato con la organización. Si se visita su página web no hay ninguna sección ni apartado donde se pueda consultar su código de ética. Lo que lleva a pensar que las denuncias en 2022 de empleo de trabajo esclavo en una fábrica de Bangladesh son ciertas y que es muy probable que siga manteniendo esta práctica. A la explotación laboral se le suman también otras controversias como la reciente colaboración con Nike que fue señalada por ser una producción innecesaria de más prendas deportivas hechas de materiales sintéticos y por tanto, de gasto de combustible fósil. A la campaña publicitaria en la que para hacer alusión a sus nuevos sostenes con los pezones marcados hizo un comentario fuera de lugar sobre el calentamiento global o a su último producto una faja para la cara.
Reconocer, para regresar a las ideas del maravilloso discurso de Isabella, que la moda no es solamente un sitio de expresión y creación de arte, si no un engranaje más que opera para sostener y ampliar la acumulación capitalista, nos permite reunir estos eventos aparentemente aislados; aperturas de tiendas, fabricación de prendas deportivas, campañas publicitarias como materialidades que benefician económicamente al sistema a costa del bienestar de las personas y en el caso de Palestina de la destrucción de sus formas de vida. “Reconocer algo es, pues, percibir claramente lo que a otro nivel hemos sabido desde siempre, pero quizá no queríamos saber” (Hammad I., 2025, p. 27). Me gusta pensar que después del momento de reconocimiento inevitablemente buscamos la acción, porque significa que de alguna forma eso que ahora sabemos lo interiorizamos en el cuerpo generando motivaciones para intentar hacer algo con lo que hemos aceptado mirar.
