No Concreto: una travesía por los barrios de la CDMX
La compañía Rupestre Teatro anuncia el regreso de No Concreto, tras su exitosa temporada con localidades agotadas. Esta obra unipersonal invita al público a recorrer los barrios de clase trabajadora de la Ciudad de México a través de teatro físico, danza y palabra.
Bajo la dirección de Bárbara Alvarado y la dramaturgia de Thelma Carrizosa, el actor Diego Martínez Villa da vida a un hombre común enfrentado a un momento decisivo de su vida, mientras la ciudad se convierte en un personaje más.
En este contexto, hablamos con Diego sobre la experiencia de regresar al escenario, los retos de sostener un unipersonal y la importancia de reflejar estas historias en el teatro.
¿Qué significa para ti regresar al escenario con No Concreto?
Es mucha emoción y un honor estar en el foro principal del Foro Shakespeare, después de haber comenzado en un espacio más pequeño. Esta pieza habla de los barrios de clase trabajadora de la Ciudad de México, y es muy importante para mí llevar estas historias a espacios de exposición.
¿Cómo ha sido el reto de sostener la puesta en escena prácticamente solo?
Aunque estoy solo en escena, cada detalle se trabajó en equipo: la dirección de Bárbara Alvarado, la dramaturgia de Thelma Carrizosa, la música de Ismael Godínez, la iluminación de Jackie Brown, la escenografía de Héctor Dorantes y la fotografía de Ricardo Velasco. Todo está pensado para que no haya sensación de soledad, sino de trabajo acompañado y cobijado.

¿Por qué es importante llevar la vida de los barrios de clase trabajadora al teatro?
Creo mucho en la generación de públicos a través del gozo del teatro. A veces el público no conoce ciertas historias hasta que se ve reflejado. Venimos de barrios de clase trabajadora y queríamos darle voz a una persona cotidiana, transformar lo cotidiano en algo casi épico. Es también un homenaje a nuestros amigos, a los espacios donde crecimos, que pocas veces se representan en la ficción.
En la obra, la ciudad parece convertirse en un personaje. ¿Cómo logras transmitir eso en escena?
El eje principal es la palabra y el cuerpo. Solo contamos con una barra de gimnasia y un poco de magnesia, pero el texto y el movimiento llevan al público al vértigo de la ciudad. La danza, el deporte, la cumbia, todo se mezcla para que los espectadores reconozcan los paisajes y la historia que se narra.
¿Qué puede esperar el público que asista a esta segunda temporada?
El público puede esperar gozo y empatía. La obra refleja recuerdos, sueños y violencia cotidiana, y permite que la gente se vea reflejada. Queremos que sientan la conexión con sus propios barrios y que se lleven emociones y reflexiones que solo el teatro puede provocar.

¿Qué aprendizaje o retos te ha dejado este proyecto como actor y productor?
Todos. Llevo 10 años en escena, pero esta pieza me llevó a la producción. Ha sido maravilloso colaborar de cerca con creativos admirables y tomar decisiones tanto creativas como ejecutivas. El gran reto es generar público y que disfruten la experiencia. Queremos acercar el teatro a quienes quizás no lo han explorado.
¿Qué representa trabajar con Thelma, Bárbara, Héctor, Ismael y Ricardo?
Es un trabajo increíblemente gozoso. Son creativos de distintas generaciones y disciplinas, y eso da potencia única a la pieza. Poder amalgamar talento diverso, con experiencia y pasión por contar esta historia, hace que el proyecto sea muy enriquecedor.
Para quienes aún no han visto la obra, ¿qué les dirías?
Que se den la oportunidad de vivir el gozo teatral. Esta pieza permite conectar con historias cercanas, experimentar danza, teatro y emoción, y reflexionar sobre la realidad que nos atraviesa a diario. Es una experiencia muy disfrutable y única.

No Concreto se presenta en el Foro Shakespeare todos los miércoles del 27 de agosto al 24 de septiembre, a las 20:30 h. Boletos disponibles en taquilla y en línea.