Los que Sobran: una historia de amistad
Con apenas cuatro sillas como escenario, Los que Sobran, escrita y dirigida por Adrián Vázquez, narra la historia de cinco amigos que, desde la adolescencia, construyen un lazo indestructible frente a las adversidades de un México complejo. La obra mezcla humor, rebeldía y crudeza, mostrando la amistad como un acto de resistencia.
En este contexto, hablamos con Fátima Favela, quien interpreta a dos de los personajes femeninos, sobre su experiencia y los retos de dar vida a estos roles.
Para comenzar, Los que Sobran habla sobre una historia inquebrantable en medio de un México complejo. ¿Qué fue lo que más conectó contigo de esta historia y con tu personaje dentro de ella?
Pues mira, yo dentro de la obra tengo dos personajes. A los dos los amo profundamente, porque creo que algo que me conecta mucho con esta obra es la humanidad de cada uno de los personajes. Todos los que vemos la obra podemos identificarnos con ellos desde distintos lugares. Además, tiene una vena de juventud y rebeldía con la que es muy fácil conectar, y nos recuerda esos momentos en los que éramos más jóvenes, esa energía por cuestionarlo todo y no aceptar la realidad sólo porque “hay que hacerlo”.
Algo que ha sucedido sistemáticamente con los elencos de esta obra, porque hemos pasado muchas personas por ella, es que se forman amistades realmente profundas. Y creo que eso también es lo principal de la historia: habla de la amistad profunda, de la amistad que te sostiene a través de los años, pese a la edad o la distancia, y que nos forja como personas.

El montaje apuesta por un minimalismo muy potente, son solo cuatro sillas, por lo que tengo entendido, y la imaginación. ¿Cómo fue para ti trabajar con una propuesta tan desnuda y exigente?
Es muy padre en un sentido actoral porque donde no hay nada cabe todo. Los actores nos dedicamos a imaginar y a crear desde nuestra imaginación, nuestro cuerpo y a jugar con el espectador para que entre en esta convención con nosotros.
La raíz del teatro, para mí, siempre será cuando éramos niños y construíamos un barco con una tela que teníamos a la mano. Ahí está la magia. Más allá de presupuestos o recursos escenográficos, lo potente en el teatro está en la actuación, la dirección, la propuesta y el texto. Como mencionas, hay una desnudez que hace que todo se recargue en el trabajo humano, que no depende de escenografía o iluminación. Para mí, donde no hay nada cabe todo, y esa siempre será la gran magia del teatro.
Los personajes atraviesan diferentes etapas de la vida, y lo hacen a través de risa, dolor, rebeldía y mucha crudeza. ¿Ha sido un reto dar vida a estos matices sin perder la esencia de la amistad?
Enorme. Tengo dos personajes dentro de la obra, y curiosamente son los femeninos que están en los extremos. Edith, la amazona, es una guerrera; su historia de vida es dura, ha sufrido abandono y violencia, y ha tenido pocos recursos para afrontar la vida. Su manera de sobrevivir ha sido endurecerse y proteger a sus amigos a muerte.
Por otro lado, Camila, “el ratón”, es miedosa, viene de un contexto distinto y familiar de abogados, con un sentido muy fuerte del deber ser. Es la que crece, se convierte en abogada profesional y nos cuenta la historia, honrando la memoria de los que conoció.
Es un reto alternar entre estos personajes porque son muy distintos, y en la obra vamos de un momento a otro. Por eso los ensayos han sido exhaustivos: para adentrarnos en este universo y tener claridad de que una escena termina y la siguiente es totalmente distinta. Como actores, este tipo de retos nos llama completamente.

Los que Sobran parece una obra para público joven, pero también conecta con adultos. ¿Qué esperas que se lleve el público saliendo de la función?
Si vas de la mano con la historia, es un viaje intenso: pasas por muchos momentos. Conecta con la juventud, pero quienes ya no somos tan jóvenes también recordamos esos momentos. Cuando somos jóvenes, y sobre todo en contextos difíciles como los de estos personajes, aferrarse a una amistad es básico para sobrevivir.
Lo más hermoso de Los que Sobran es que la vida duele, pero sigue siendo hermosa. Siempre hay momentos por los que vale la pena el viaje. Hay una frase bellísima de uno de los personajes: “Uno cree que no podrá seguir su vida alejado de los que ama, pero la vida sigue”. Eso resume la obra: la vida puede tener cosas difíciles, pero siempre seguirá siendo hermosa.
Adrián Vázquez, director de esta puesta, es un referente en el teatro. ¿Cómo ha sido trabajar con él y con tus compañeros?
Llevo años en Los Tristes Tigres, la compañía de Adrián. Él tiene una poética muy particular y reconocible: no recargar la obra en escenografía, sino en la potencia del trabajo actoral. Es exigente y requiere disciplina, pero eso genera confianza: cuando presentamos la obra al público, sabemos que estamos listos.
Con los compañeros, siempre hay una conexión profunda. La obra es muy exigente desde el minuto uno, tanto física como emocionalmente. Para nosotros, el trabajo requiere sostener la intensidad, y se genera complicidad entre los actores. Eso hace que la experiencia sea un viaje compartido.
Personalmente, ¿qué diferencia encuentras en dar vida a estos dos personajes comparado con otros proyectos que has tenido?
Es maravilloso. Aunque no estemos en escena, seguimos conectados. Depende mucho de la perspectiva desde dónde ves la obra: estar en un extremo o en otro del escenario cambia la visión. Es un reto hermoso porque muestra que somos seres infinitos: dentro de nosotros existe la capacidad de entender más de lo que creemos.
Ser actriz significa vaciarse del ego para explorar multiplicidad de seres. Una vida no es suficiente; quería vivir absolutamente todo. El teatro me da la seguridad para habitar cada personaje con su verdad y comprender de dónde viene, no sólo dibujarlos superficialmente. Eso nos hace más empáticos y conscientes de la diversidad humana.

Para concluir, ¿qué le dirías a quienes aún no han visto la obra?
Si no conocen Los Tristes Tigres, es una gran oportunidad para conocer su trabajo y poética. Es una obra divertida, visualmente bellísima, con momentos de humor y golpes de realidad. Todos nos vamos a identificar con algún personaje, recordar momentos de nuestra juventud y vivir una gran experiencia teatral.

Los que Sobran se presenta en el Centro Cultural El Hormiguero, del 26 de agosto al 7 de septiembre, martes 20:00hrs y domingos 18:00 hrs, con funciones imperdibles que celebran la amistad y la resistencia. Los boletos están disponibles en taquilla y en línea.