Por: Estefanía Córdova
En unos días se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Les invito a revisar el Manifiesto de Las proletarias, 8 consignas poderosas para reflexionar y retomar el contenido de lucha y de clase de este día.
Como estrategia política de los movimientos de mujeres y los feminismos es importante que reivindiquemos su contenido histórico y político. Fueron las obreras de las fábricas textiles las precursoras del movimiento obrero. Sus luchas, sus huelgas y sus protestas fueron las que inspiraron a las socialistas para la creación del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Clara Zetkin en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas propuso la creación de este día, como reconocimiento a la labor de las mujeres trabajadoras no solo en la persecución de igualdad de derechos frente a los hombres, sino por la persistencia a mejorar las condiciones laborales de la clase trabajadora. El suceso que más se menciona como origen del 8M es el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist. En 1911, en Nueva York, 146 mujeres jóvenes y migrantes murieron debido a la negligencia de sus empleadores. Nuria Varela en “Feminismo para principiantes” (2008) señala que incluso hay una versión romantizada de la tragedia, un mito sobre el color que representa al movimiento de los feminismos en general: se dice que el humo que desprendía el edificio al momento de quemarse era morado, porque de ese color eran las telas con las que estaban trabajando las obreras al momento del incendio.

Ocurrieron antes otros movimientos organizados entre las trabajadoras textiles en Nueva York: en 1857, marcharon reclamando la reducción de la jornada laboral y mejoras a sus salarios; en 1908, 15 mil obreras textiles marcharon de nuevo, exigiendo además el derecho al voto y en 1909, ocurrió el levantamiento de las 20 mil, una huelga en la industria de las camisas que duró 11 semanas.
“Pero los derechos por sí solos no bastan. Hay que saber usarlos” dice Alejandra Kollontai en un discurso pronunciado por el Día Internacional de la Mujer en 1920. Desde entonces pide recordar la organización de las mujeres proletarias y no olvidar cómo la burguesía, incluida las mujeres de esta clase social, obstaculizaron la aprobación de los derechos a las mujeres trabajadoras. Recuerda además la importancia de la solidaridad internacional, sus palabras resuenan en un momento en el que es necesario reapropiarse del 8m, para que no siga convirtiéndose en un consumo más de la mercadotecnia capitalista, para que no lo sigan utilizando como accesorio de moda unas cuantas mujeres privilegiadas, pero sobre todo nos es indispensable para demostrar nuestro enojo, nuestra rabia, nuestra indignación de forma política y organizada frente a un sistema que no nos permitir vivir.
“Las mujeres en México y en el mundo están sobreviviendo. O sea viviendo con miedo. Y eso no es vivir, sino apenas es no morirse… hasta que nos asesinen o nos desaparezcan, y todo con una violencia terrorista”, estas últimas palabras son de las mujeres zapatistas y son tan necesarias como dolorosas.