Hay canciones que no envejecen. Se transforman, cambian de voz, pero siguen diciendo lo mismo: que estamos vivos, que queremos entender el mundo y que todavía tenemos algo que gritar. En el Corona Capital 2025, una de esas canciones volverá a retumbar en el aire de la Ciudad de México. Y detrás de ella estará su creadora, Linda Perry, al frente de una de las bandas más icónicas de los noventa: 4 Non Blondes.
Su regreso es más que un acto de nostalgia. Es un recordatorio de que el rock alternativo también puede ser una voz política, poética y profundamente humana. Cuando “What’s Up?” se lanzó en 1993, la banda se convirtió en un símbolo involuntario de autenticidad. No eran parte del molde de la época: cuatro mujeres con actitud punk, sensibilidad folk y una energía que no pedía permiso. Su único disco, Bigger, Better, Faster, More!, fue suficiente para marcar una generación que encontró en su mensaje un refugio frente al caos.
Más de treinta años después, 4 Non Blondes vuelve a los escenarios internacionales con una energía renovada. La voz de Linda Perry, más rasgada y poderosa que nunca, conserva esa mezcla de vulnerabilidad y furia que hizo que millones corearan “And I say hey-yeah-yeah…” como si fuera una oración colectiva. En el Corona Capital 2025, ese grito resonará de nuevo, esta vez entre una multitud que tal vez no había nacido cuando la canción conquistó el mundo, pero que la siente igual de propia.
Su presentación promete ser uno de los momentos más emotivos del festival. No se trata solo de volver a escuchar un clásico: es presenciar a una banda que hizo historia sin seguir las reglas. Entre guitarras crujientes y letras que aún hacen eco de inconformidad, 4 Non Blondes ofrecerá un show que celebra la honestidad, la diversidad y la libertad creativa.
En tiempos donde las redes sociales filtran emociones y las listas de éxitos cambian cada semana, su presencia en el festival es casi un acto de resistencia. Porque 4 Non Blondes nunca se trató de perfección: se trató de sentir. De decir “¿Qué está pasando?” y responderlo cantando.
Así que cuando las luces del Autódromo Hermanos Rodríguez se tiñan de violeta y suene la primera nota de “What’s Up?”, no será solo una canción. Será un eco que conecta generaciones. Un recordatorio de que las voces rebeldes, las que vienen del alma, nunca desaparecen. Solo esperan el momento perfecto para volver a gritar.
