El Corona Capital 2025 no solo será un viaje por la nostalgia, sino también una celebración de la intensidad sonora. Entre los nombres más poderosos del cartel destaca Deftones, la banda californiana que desde los noventa ha sabido convertir la agresividad del metal y la sutileza del arte en una experiencia catártica. Su presentación promete ser uno de los momentos más densos, emocionales y esperados del festival.
El grupo liderado por Chino Moreno no es una banda cualquiera. Desde sus inicios en Sacramento, Deftones ha desafiado etiquetas: demasiado melódicos para el metal tradicional, demasiado ruidosos para el rock alternativo. Su propuesta se mueve entre lo etéreo y lo brutal, entre el susurro y el grito. Con discos como “White Pony” y “Diamond Eyes”, la banda redefinió los límites del nu metal y se convirtió en un referente estético de toda una generación.
Su regreso a la Ciudad de México, dentro del marco del Corona Capital, significa mucho más que un concierto. Es la oportunidad de reencontrarse con un público que siempre los ha recibido con devoción. La energía del Autódromo Hermanos Rodríguez se transformará en un santuario de guitarras distorsionadas, luces hipnóticas y letras que hablan de deseo, soledad y redención.
Para muchos asistentes, ver a Deftones en vivo es una experiencia casi espiritual. Las atmósferas que crean en escena son únicas: pesadas pero bellas, violentas pero elegantes. Chino Moreno domina el escenario con una intensidad que parece a punto de estallar en cualquier momento, mientras las guitarras de Stephen Carpenter construyen muros de sonido que envuelven todo a su paso. La banda no solo toca, sino que crea un universo sonoro donde la vulnerabilidad se confunde con la fuerza.
En el contexto del Corona Capital 2025, su presencia equilibra el cartel. Entre el indie luminoso y el pop alternativo, Deftones aporta el componente oscuro y visceral que completa la experiencia del festival. Su set será, sin duda, un punto de inflexión en el fin de semana: un recordatorio de que la belleza también puede gritar.
Con cada acorde, con cada grito, Deftones recordará por qué su música sigue siendo relevante tres décadas después. Su sonido, tan emocional como agresivo, es el reflejo de una banda que aprendió a transformar el caos en arte. Y cuando los primeros acordes de “Change (In the House of Flies)” retumben en la noche capitalina, no habrá duda: el rock sigue vivo, y aún puede conmover hasta los huesos.
