Con más de una década de trayectoria y un ADN profundamente mestizo, El Tío la Careta se ha consolidado como una de las bandas más vibrantes y comprometidas de la escena musical española. Su propuesta es una fusión explosiva de rock, ska, punk, funky y sonidos latinos, una mezcla que invita tanto al baile como a la reflexión. Este grupo valenciano ha logrado convertir cada concierto en una auténtica fiesta de energía, ritmo y conciencia social.
Desde sus inicios, El Tío la Careta ha apostado por un directo arrollador, un sello que los ha llevado a recorrer todo el país con más de 300 actuaciones en salas y festivales de renombre. Esa intensidad en el escenario ha forjado un público fiel y en constante crecimiento, que sigue a la banda por toda España y que se identifica con su mensaje honesto, vitalista y lleno de compromiso.
El grupo está formado por Bruno Cañamás Salvador (voz principal), Héctor Cebrián Mora (guitarra eléctrica), Adriel La Torre Pérez (bajo eléctrico), Patxi Pastor Benegas (percusión y teclado), Ferran Capilla Fabregat (batería), Agustín Muñoz Bermejo (voz, coros y flauta travesera), Manuel Medina Gremaldos (trompeta) y Vicent Climent Òrtiz (trombón). Ocho músicos que, con su talento y complicidad sobre el escenario, construyen una experiencia colectiva que trasciende géneros y fronteras.
Su nuevo lanzamiento, un EP de cinco canciones, representa un punto de inflexión en la evolución del grupo. Este trabajo plasma la madurez artística alcanzada tras años de carretera, ensayos y convivencia. Las nuevas composiciones mantienen el espíritu festivo y combativo que siempre ha caracterizado a El Tío la Careta, pero con un sonido más pulido, más consciente y lleno de matices que confirman su identidad mestiza e inconfundible.
El mensaje de la banda no se limita a la música: cada letra y cada acorde son una declaración de principios. En sus temas se abordan cuestiones sociales, humanas y emocionales, con la intención de despertar la reflexión sin renunciar al disfrute. Porque si algo define al grupo es su capacidad para combinar energía, mestizaje y compromiso en una propuesta que emociona tanto al cuerpo como al alma.

El Tío la Careta no solo hace bailar, también invita a pensar. Y en tiempos donde la autenticidad es un valor escaso, su música se alza como un grito de esperanza, comunidad y alegría compartida.