El productor marsellés Simon Henner, mejor conocido como French 79, ha redefinido la música electrónica con un estilo elegante, envolvente y cargado de emociones.
La evolución de un creador incansable
La escena electrónica francesa siempre ha sido un semillero de innovación y talento, y French 79 es uno de sus exponentes más brillantes. Originario de Marsella, Simon Henner descubrió su pasión por los sintetizadores a los 18 años, cuando escuchó por primera vez Homework (1997), el icónico álbum debut de Daft Punk. Hasta entonces, su vida musical giraba en torno al rock, pero ese encuentro con la electrónica lo cambió todo.
Antes de iniciar su proyecto en solitario, Henner formó parte de varias propuestas, como el trío Nasser, y trabajó como productor para artistas como Kid Francescoli y Martin Mey. Fue en 2014 cuando lanzó su primer EP, Angel, y su sonido comenzó a tomar forma: una mezcla de sintetizadores brillantes, beats hipnóticos y melodías cargadas de nostalgia.
En 2016 presentó Olympic, un álbum que encapsula sus influencias adolescentes de los años 90: las películas francesas de domingo por la noche, los compositores cinematográficos como François de Roubaix y Vladimir Cosma, y una estética minimalista que contrasta con las producciones grandilocuentes de la electrónica estadounidense. Para French 79, la música francesa se distingue por su elegancia, y en cada track deja esa esencia plasmada.
El poder de los sintetizadores y la emoción
Más que un productor, French 79 es un arquitecto de paisajes sonoros. Temas como Between the Buttons, Diamond Veins y Hometown son prueba de su habilidad para combinar atmósferas etéreas con ritmos pulsantes que invitan tanto a la introspección como al movimiento. Sus composiciones no solo hacen bailar; también provocan emociones intensas, como si cada acorde guardara una historia.
El nombre “French 79” no es un homenaje directo a la famosa “French Touch”, sino una ocurrencia espontánea inspirada en el cóctel French 75. Así, su identidad artística refleja tanto frescura como sofisticación, evitando encasillarse en una sola etiqueta.
Si eres amante de la electrónica, acercarte a la obra de French 79 es sumergirte en un universo donde el minimalismo convive con la potencia, y donde cada beat es parte de un relato sonoro. Además, su música en francés puede ser un excelente aliado para quienes buscan aprender o perfeccionar el idioma mientras disfrutan de un viaje musical único.

French 79 no es solo un nombre en la escena electrónica: es un punto de encuentro entre pasado y futuro, entre nostalgia y modernidad, entre elegancia y energía. Su propuesta demuestra que, cuando los sintetizadores se usan con intención y sensibilidad, la música puede volverse inolvidable.