Nortec en el Pepsi Center: 25 años de beats, nostalgia y mucho nortechno

El viaje del nortech que nos hizo bailar toda la noche. 

El pasado 30 de agosto, el Pepsi Center se convirtió en una máquina del tiempo. Nortec: Bostich + Fussible celebraron 25 años de trayectoria con un concierto que fue mucho más que música: fue memoria, comunidad y resistencia cultural. Los tijuanenses que un día decidieron unir acordeones, tubas y sintetizadores demostraron que su propuesta sigue viva y vigente, recordándonos por qué pusieron a México en el mapa global de la electrónica.

Un colectivo que rompió fronteras

A finales de los noventa, Tijuana era un crisol de contrastes: migración, cultura fronteriza, noches de club y experimentación sonora. De ese caos nació el Nortec Collective, una mezcla entre norteño y techno que sonaba imposible… hasta que alguien lo hizo. Con discos como The Tijuana Sessions Vol. 1 (2001), el proyecto llegó a escenarios internacionales, obtuvo nominaciones al Grammy y al Grammy Latino, y marcó a toda una generación que entendió que la música podía reinventar identidades.

 📷: ElMurok
📷: ElMurok

Esa noche en la CDMX, todo eso se sintió. El setlist fue un recorrido por la historia: desde “Norteño Minimal” hasta “Tijuana Makes Me Happy”, pasando por clásicos como “Tengo la Voz” y, por supuesto, “Tijuana Sound Machine”, el himno con el que los beats retumbaron hasta la médula.

En las pantallas, visuales renovados se mezclaban con imágenes de archivo: flyers de los primeros toquines, paisajes de la frontera, fotografías en blanco y negro y gráficos geométricos que siempre acompañaron su estética. Fue un diálogo entre pasado y presente, un recordatorio de que Nortec es mucho más que un género: es una identidad sonora.

La nostalgia hecha baile

El público fue parte esencial del ritual. Miles de asistentes —en su mayoría millennials— se reencontraron con la banda sonora de su juventud. Hubo parejas bailando polkas sintetizadas, amigos levantando vasos como si estuvieran de regreso en las fiestas universitarias y un coro colectivo que explotó cuando sonaron los primeros acordes de “Tijuana Sound Machine”.

📷: ElMurok
📷: ElMurok

La vibra era clara: Nortec no sólo celebraba su historia, sino la de quienes los han acompañado desde que el internet era un lujo y MySpace la ventana a la música emergente.

La noche cerró con abrazos, risas y videos grabados desde todos los ángulos, pero lo que quedó en el aire fue otra cosa: la certeza de que Nortec creó un lenguaje propio. Su música no envejece, evoluciona, y en cada beat late el espíritu de una generación que aprendió a bailar cumbias futuristas con sombrero norteño y gafas neón.