En tiempos donde estar “en línea” parece sinónimo de existir, Modo Avión propone algo radical: detenerse. Producida por Terrícola Estudio, esta puesta en escena regresa con una primera temporada en La Teatrería tras el éxito de su función única, que dejó al público con una mezcla de risas nerviosas, identificación inmediata y silencios reflexivos.
Las funciones se llevarán a cabo los domingos 1, 8 y 15 de marzo, marcando el inicio de una breve pero significativa temporada que amplía la experiencia gracias a la respuesta entusiasta de quienes ya vivieron este viaje escénico.

“Modo Avión” es un monólogo íntimo que reflexiona —con humor, honestidad y momentos entrañables— sobre nuestra relación con la tecnología, la hiperconectividad y la urgente necesidad de volver a estar presentes. En escena, Oscar habita un cuarto vacío que funciona como pantalla, memoria, caja negra y espejo. Ese espacio minimalista se convierte en un territorio simbólico donde se despliega la historia de un hombre que, sin darse cuenta, ha fusionado su identidad con notificaciones, algoritmos y rutinas de deslizar el dedo.
A lo largo de la obra, el protagonista transita por distintas etapas emocionales: la fascinación inicial por la tecnología, la comodidad de la conexión permanente, la dependencia silenciosa, la ansiedad de estar siempre disponible y, finalmente, la fractura interna que surge cuando la vida digital comienza a devorar la experiencia real. Sin caer en moralismos ni discursos apocalípticos, el texto apuesta por la ironía y la vulnerabilidad como herramientas para generar empatía.
El monólogo retrata el peso emocional de vivir bajo la presión de responder de inmediato, la ilusión de compañía que ofrecen las pantallas y la dificultad de encontrar un silencio auténtico en medio del ruido constante. En esa tensión entre lo virtual y lo tangible, “Modo Avión” encuentra su fuerza: no acusa, sino que invita. No señala culpables, sino que plantea preguntas incómodas y necesarias.
Con una narrativa que alterna confesiones, nostalgia y pequeñas epifanías, la obra se convierte en un espejo generacional. ¿En qué momento dejamos de aburrirnos? ¿Cuándo empezamos a medir nuestra valía en likes? ¿Qué queda de nosotros cuando apagamos el teléfono?

“Modo Avión” no pretende ofrecer respuestas definitivas, pero sí propone una pausa. Una hora para mirar de frente ese vínculo invisible —y cada vez más tirante— entre el ser humano y su vida digital. Tal vez, al salir del teatro, el gesto más revolucionario sea tan simple como activar el modo avión… y escuchar el silencio.