Corona Capital 2025: Foo Fighters

El Corona Capital 2025 se prepara para una edición que promete emociones intensas, y entre los nombres que encabezan el cartel hay uno que despierta verdadera devoción: Foo Fighters. La banda liderada por Dave Grohl volverá a pisar suelo mexicano el viernes 14 de noviembre, cuando el Autódromo Hermanos Rodríguez se transforme en un coro gigante que grite cada verso de “Everlong”, “The Pretender” o “Learn to Fly”.

Han pasado más de tres décadas desde que Grohl, tras el fin de Nirvana, decidió canalizar su energía en un nuevo proyecto que acabaría redefiniendo el rock alternativo. Lo que comenzó como un experimento solitario se convirtió en una de las agrupaciones más queridas y persistentes del panorama mundial. Foo Fighters sobrevivió a modas, cambios de alineación y tragedias personales, pero nunca perdió su esencia: guitarras poderosas, letras honestas y una conexión directa con el público.

Su presencia en el Corona Capital no es un simple número dentro de un cartel: es un acto de comunión. La banda llega en un momento de renovación, tras superar la pérdida del baterista Taylor Hawkins y seguir adelante con el espíritu que siempre los caracterizó. En cada presentación reciente, Grohl ha demostrado que la música no sólo sana, también une. Y si hay un lugar donde esa unión se sentirá con fuerza, será en la CDMX, frente a miles de voces que no necesitan instrucciones para cantar al unísono.

El viernes será el primer gran golpe del festival: una jornada diseñada para arrancar con energía y cerrar con pura euforia. Foo Fighters encabezará un día cargado de nombres que mezclan rock, indie y nostalgia, pero su set promete ser el clímax. Sus conciertos son un viaje por el tiempo —de los noventa hasta hoy— donde cada acorde recuerda por qué el rock aún puede mover multitudes.

El Autódromo Hermanos Rodríguez, escenario ya emblemático para el festival, volverá a ser testigo de ese encuentro entre generaciones. Entre luces, riffs y saltos, Foo Fighters demostrará que la vigencia no se mide en años, sino en la capacidad de seguir provocando piel de gallina. Quienes asistan no sólo verán un concierto: vivirán una historia que se escribe en presente.

Porque cuando Grohl levante su guitarra y el público responda, no habrá fronteras ni diferencias. Solo una multitud gritando al cielo que el rock sigue vivo. Y que, mientras Foo Fighters exista, siempre habrá canciones para cantar a todo pulmón.

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