Julieta Venegas: Norteña

Por: Paulina Córdova

Cuando escribo sobre música se involucra una parte personal de mi vida. Las y los artistas que les comparto por supuesto que tocan mi gusto propio, pero la intención es siempre divulgar lo valiosos que son sus proyectos y reflexionar acerca de los temas que abordan. En este caso en particular, escribir sobre Julieta Venegas es recordar una parte de mi niñez y mi adolescencia, es habitar la nostalgia.

Recuerdo con precisión el día que descubrí a Julieta, tenía 10 años y entré a la habitación de mi papá en el momento en que estaba escuchando su MTV Unplugged; vi a la artista portando un vestido en tonos morados, tocando su icónico acordeón y cantando El Presente. Como amor a primera vista, quedé flechada y terminé viendo el resto del concierto. Desde ahí nació mi inquietud por aprender música, después de un par de años y de muchas súplicas a mi madre, me inscribieron a una academia de música y descubrí que lo que más me gusta es cantar. La música me llevó a estudiar teatro y ahora a escribir para ustedes.

Las canciones de Julieta Venegas son parte fundamental del soundtrack de mi vida, como estoy segura que para miles de personas más, pero la artista es también una puerta inmensa a más música, a más compositoras, a más escritoras, a más emociones, a más historias y a imaginar un mundo mejor.

La distinguida compositora estrenó su nuevo disco Norteña, en el que nos invita a explorar junto a ella su origen musical. Un viaje de doce canciones que nos traslada a su natal Baja California. Sus singulares melodías en el piano y en el acordeón, están ahora acompañadas por la tuba y el requinto explorando sonidos y ritmos regionales de la música popular mexicana.

De la memoria musical a la memoria escrita, el proyecto discográfico viene acompañado de su debut literario con Norteña. Memorias del comienzo. El libro que funciona como una extensión del álbum, nos permite conocer su infancia, su entorno familiar, sus recuerdos musicales, su camino a formarse como música y su historia de migración de Tijuana a la Ciudad de México. Todo esto acompañado de fotografías.

“Que vuelvan los tiempos dorados
Los dulces futuros que tanto soñamos
Que vuelva el misterio y el aburrimiento
El no saber nada, el no saber nada

Tiempos Dorados | Julieta Venegas

La canción que abre el disco nos transmite la añoranza de recordar el pasado, como también nos invita a pensar nuevas formas de ser y estar en el mundo. Tiempos Dorados fusiona el sierreño con el pop, creando una atmósfera melancólica e íntima gracias a la combinación de los instrumentos de cuerda con los de viento.

“Tengo un triste recuerdo
Cuando me separaron de ti
Cuando supimos tan de repente
Que la realidad no sería fácil”

La Línea | Julieta Venegas con Yahritza Y Su Esencia

Por otro lado, tenemos al acordeón como instrumento protagonista en La Línea con Yahritza y Su Esencia. Esta canción me parece la colaboración más poderosa y destacable, al unir dos generaciones de artistas musicales que se encuentran no solo en el arte sino también con sus propias historias de vida; inmersas en temas de territorio, desplazamiento, separación familiar y multiculturalidad. La canción nos narra de forma sencilla lo doloroso de la deportación, que con el paso de los años se ha vuelto más hostil debido a los cambios en las políticas de antiinmigración de Estados Unidos (EE.UU.).

La colaboración de Julieta con Yahritza y sus hermanos Armando y Jairo, causó molestias entre quienes se limitan a reproducir discursos de odio en redes sociales porque no comprenden la complejidad de lo que sucede en las fronteras; que nadie decide dónde nacer y que existen muchas formas de ser mexicanx y mexicanxestadounidense.

“Leyendas de Tijuana me persiguen
Leyendas de Tijuana no definen lo que eres en…
Mi corazón, mi corazón
Aquí está mi ciudad, en su lugar”

Leyendas de Tijuana | Julieta Venegas

Leyendas de Tijuana es mi track favorito del álbum, la cantautora demuestra su amor al lugar en el que se crió y expresa que las historias que cuentan no cambiarán la forma en la que mira y siente a su ciudad.

Tijuana es una ciudad fronteriza y la cercanía con EE.UU. ha determinado sus condiciones políticas, económicas, sociales y culturales, así como la forma en que esta ha sido representada a través de estereotipos, prejuicios y clichés. Los estigmas que la rodean responden a ciertos intereses y se construyeron a lo largo del siglo XX por medio del cine, la literatura, los medios de comunicación, los corridos y los discursos oficiales. Por ejemplo, en los años 20 se fundó el famoso Casino Agua Caliente como consecuencia de la promulgación de la Ley Volstead (1919) en EE.UU. que prohibía la venta de alcohol. Con una industria del alcohol en crisis, los empresarios estadounidenes vieron la oportunidad de trasladar sus negocios a Tijuana para el comercio no solo de bebidas alcohólicas, también de drogas, apuestas y prostitución. A dicho casino acudían diversas celebridades de Hollywood para divertirse con mayores libertades que en su país, inclusive Al Capone visitaba el recinto. Esta etapa le dio a Tijuana el estereotipo de ciudad de pecado y posteriormente se sumarían los de ciudad de paso, ciudad de maquilas, ciudad de violencia y ciudad de deportados.

Julieta Venegas celebra su identidad y su raíz en este proyecto dual, con la lectura del libro podemos ir descubriendo el contexto e inspiración de cada canción y reconociendo que el talento musical y de composición de la artista es consecuencia de una tradición familiar de conexión con la música. Citando su último párrafo en el libro: “No se trata solamente de tocar algo o saber cantar, sino de vivir la música. Y en ese sentido me enseñaron a hacerla desde chica, antes de haber sonado la primera nota. Esta relación entrelazada me reclama. Este deseo de que la vida tenga alegría, canciones, todo revuelto, todo vivo, todo siempre presente” (p. 130). Estas palabras me retumbaron profundamente cuando la vi en concierto hace un par de días en Pachuca y es que Julieta con su música nos estaba regalando esa alegría, el público de todas las edades coreaba intensamente sus canciones y se respiraba un tierno y cálido disfrute por estar vivos.

Terminó su concierto con El Presente, esa canción por la que me volví su admiradora, y me fue inevitable no pensar en esa pequeña Pau, en lo que quería ser de grande, en las cosas que no continúe, en los sueños que no se hicieron realidad. Pero también pensé en todo eso que sí he logrado y en lo que sí soy, en que siempre se puede volver a casa, a una misma, para volver a soñar.

Si deseas escuchar su último álbum en vivo, sorprenderte con sus icónicas canciones pero ahora con nuevos arreglos y sonidos de la música regional mexicana, su tour Norteña pasará por las siguientes ciudades: León, Puebla, Orizaba, Tampico, Ciudad de México y Guadalajara, para después continuar en EE.UU. Revisa fechas y disponibilidad de boletos en: https://julietavenegas.net/