Wolf Alice en México: la historia de la banda británica que convirtió el caos emocional en uno de los mejores shows del rock alternativo

El próximo 20 de mayo, Wolf Alice llegará al Pepsi Center con una trayectoria que pasó del underground londinense a los festivales más grandes del mundo.

Hablar de Wolf Alice ya no es hablar de una banda promesa. Después de más de una década construyendo una discografía sólida, cambiando de sonido sin perder identidad y sobreviviendo a las etiquetas del rock alternativo moderno, el grupo británico llegará al Pepsi Center el próximo 20 de mayo como una de las bandas más respetadas de su generación.

Lo más interesante de Wolf Alice es que nunca siguieron el camino fácil. Mientras muchas bandas se quedan atrapadas intentando repetir una fórmula, Ellie Rowsell, Joff Oddie, Theo Ellis y Joel Amey entendieron desde muy temprano que su fuerza estaba en cambiar constantemente. Por eso su música puede brincar del grunge al dream pop, del folk al shoegaze y después explotar con guitarras pesadas sin sentirse falsa.

La historia empezó en Londres en 2010, cuando Ellie Rowsell y Joff Oddie comenzaron el proyecto con una vibra mucho más acústica y relajada. Pero conforme fueron encontrando la alineación completa, la banda empezó a ponerse más ruidosa, más incómoda y muchísimo más interesante. Ahí aparecieron canciones como “Fluffy” y “Bros”, que rápidamente comenzaron a moverlos dentro de la escena alternativa inglesa.

De tocar en clubs pequeños a ganar el Mercury Prize

El verdadero golpe llegó en 2015 con My Love Is Cool, un disco que todavía hoy sigue siendo básico dentro del indie rock británico moderno. Ahí venían canciones como “Moaning Lisa Smile” y “Giant Peach”, donde Wolf Alice dejó clarísimo que podían sonar agresivos sin perder melodía.

Pero lo importante es que no se quedaron ahí. En lugar de repetir el mismo sonido, decidieron hacer algo más raro y emocional con Visions of a Life en 2017. El disco terminó ganando el Mercury Prize, uno de los premios más importantes de la música británica, y confirmó que la banda estaba jugando en otro nivel.

Ese álbum también ayudó a que muchísima gente conectara con la manera en la que Ellie Rowsell escribe. Sus letras tienen una forma muy directa de hablar sobre ansiedad, relaciones, inseguridad y nostalgia sin sentirse exageradas. Todo suena honesto, incluso cuando la banda está haciendo canciones gigantes para festivales.

Después llegó Blue Weekend en 2021, probablemente el disco más elegante y cinematográfico de su carrera. Ahí Wolf Alice encontró un balance brutal entre momentos suaves y explosiones emocionales enormes. Canciones como “How Can I Make It OK?” o “Smile” ayudaron a consolidarlos fuera del Reino Unido y terminaron llevándolos a escenarios muchísimo más grandes.

Wolf Alice encontró algo que muchas bandas siguen buscando: personalidad

Parte del éxito de Wolf Alice tiene que ver con que jamás han sonado como una copia de alguien más. Sí, tienen influencias noventeras clarísimas, pero nunca se sienten atrapados en la nostalgia. Más bien usan esas referencias para hacer algo moderno, emocional y bastante impredecible.

En vivo eso todavía se nota más. La banda tiene una energía rarísima donde todo puede sentirse delicado y caótico al mismo tiempo. Ellie Rowsell puede pasar de cantar casi en susurro a reventar el escenario completo en cuestión de segundos, mientras el resto de la banda sostiene una pared de sonido que pega muchísimo más fuerte de lo que uno espera.

Por eso el show del 20 de mayo en el Pepsi Center no se siente como un concierto cualquiera. Es una oportunidad para ver a una banda que pasó de tocar en venues pequeños de Londres a convertirse en una referencia del rock alternativo actual sin perder personalidad en el camino.

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