La historia sigue a Joshenko, un actor atrapado entre dos pulsiones igual de violentas: su obsesión por morir en escena y la cancelación digital que lo borra fuera de ella. En medio, una ruptura amorosa que no solo duele, sino que desarma. Aquí no hay tragedia clásica, hay algo más cercano: una tragicomedia generacional donde el colapso es cotidiano.
Lo que distingue a esta puesta es su forma. Bajo una estética de “laboratorio de ensayo”, la obra rompe la cuarta pared y elimina cualquier distancia cómoda. El público no observa: invade. Se convierte en testigo directo —casi voyeur— de un proceso que mezcla errores, botellas, textos tachados y emociones sin filtro.

El humor negro atraviesa toda la pieza como herramienta para hablar de lo que incomoda: la precariedad artística, la cultura de la “funa” y esa presión constante por tener sentido en un mundo que cambia demasiado rápido. Todo acompañado por una sensibilidad sonora que dialoga con el universo de Natalia Lafourcade, reforzando el contraste entre lo íntimo y lo expuesto.
En escena, el elenco sostiene esta tensión con una energía que se siente cercana, casi peligrosa:
Alejandro Camarena, Jimena Sánchez Mejorada, Natanael Ríos y Abraham Villafaña construyen un espacio donde la ficción se diluye y lo personal se filtra sin pedir permiso.
Más que una obra, Todas las veces termino muerto funciona como un espejo incómodo: ¿qué queda de nosotros cuando todo puede ser observado, juzgado y descartado?

La obra se presenta en el Centro Cultural El Hormiguero, con funciones todos los martes a las 20:00 horas, del 05 de mayo al 02 de junio de 2026.