El fenómeno no solo regresó… se desbordó. Lo de María Daniela y su Sonido Lasser en la Ciudad de México ya no es una apuesta nostálgica, es una confirmación: el electropop sigue teniendo un lugar claro en la pista. Después de agotar dos fechas, el dúo anuncia una tercera presentación este 2 de mayo en el Teatro Metropólitan, reafirmando que su propuesta no solo resiste el tiempo, sino que conecta con nuevas generaciones.
El regreso de María Daniela y su Sonido Lasser no se entiende sin su contexto. A mediados de los 2000, cuando el pop alternativo mexicano buscaba nuevas formas de expresión, el dúo irrumpió con una estética kitsch, irreverente y completamente desinhibida. Su música no pretendía encajar: jugaba con lo absurdo, lo brillante y lo emocional desde un lugar que pocos estaban explorando en ese momento.
Hoy, ese mismo espíritu regresa con más fuerza, pero también con una carga simbólica distinta. Ya no es solo la banda sonora de fiestas adolescentes, es un archivo vivo de una generación que encontró en sus canciones una forma de expresión libre, sin filtros y profundamente emocional.

El setlist para esta tercera fecha apunta a un recorrido por los momentos más icónicos de su discografía. Canciones como “Miedo”, su mayor éxito comercial, siguen funcionando como detonadores inmediatos en la pista; “Fiesta de Cumpleaños” mantiene ese ADN desenfadado que los definió desde el inicio; mientras que “Chicle de Menta” y “Pobre Estúpida” se han consolidado como himnos que no necesitan presentación.
Pero más allá de los títulos, lo que realmente sostiene el show es la energía colectiva. No hay ironía en el escenario: hay entrega total. Cada track se vive como una celebración donde lo kitsch deja de ser estética para convertirse en identidad. Nos daran la sorpresa de tener como invitada especial a Denisse Guerrero.
Parte de la clave detrás de su permanencia está en su discurso. María Daniela y su Sonido Lasser nunca han ocultado su principal motor creativo: la adolescencia como estado emocional permanente. Esa etapa donde todo se siente más intenso, más nuevo, más urgente.
Esa honestidad —“sin alevosía y ventaja”, como ellos mismos la describen— es lo que mantiene su música vigente. Porque al final, su propuesta no se trata solo de nostalgia, sino de conectar con esa versión de nosotros que nunca terminó de irse.

Sumar una fecha más en el Teatro Metropólitan no es un detalle menor. Es la prueba de que el fenómeno sigue creciendo, de que la fiesta no ha terminado y de que el electropop, lejos de ser una moda pasajera, sigue encontrando nuevas formas de resonar.